Los medios de pago electrónicos permiten a los consumidores comprar con tarjetas, billeteras virtuales y códigos QR, pero también generan costos para los comerciantes. Un informe especial de Elonce abordó cómo las comisiones, los plazos de acreditación y las retenciones inciden sobre el dinero que recibe un negocio por sus ventas.
El costo varía según el instrumento utilizado, el proveedor del servicio y las condiciones contratadas. También influye cuánto tiempo está dispuesto a esperar el comercio para disponer del dinero: una acreditación más rápida puede implicar cargos mayores.
El contador del Centro Comercial e Industrial de Paraná, Julio Budasoff, explicó a Elonce que esos gastos ayudan a entender la preferencia de algunos negocios por el efectivo. Por su parte, el presidente de la entidad, Mauricio Benintende, cuestionó la carga tributaria y su incidencia sobre la competencia con productos importados.
Las comisiones cambian según la operación
De acuerdo con los valores relevados para el informe, los cobros mediante QR con dinero disponible en cuenta pueden tener costos de hasta el 1,5% más IVA. En las operaciones presentadas como transferencias, corresponde distinguir el envío directo de dinero de los servicios de cobro que pueden incorporar una comisión.
Para las tarjetas de débito, el informe ubicó las comisiones aproximadamente entre el 0,8% y el 1,2% más IVA, según las condiciones de la operación. Esos porcentajes son referencias y no una tarifa única aplicable a todos los negocios o proveedores.
Con las tarjetas de crédito, los cargos pueden superar el 6% más IVA. Budasoff mencionó casos de comisiones de hasta el 6,99%, por lo que la elección entre distintos medios de pago puede modificar el importe que finalmente queda disponible para los comerciantes.
El plazo para recibir el dinero
El contador señaló que la espera para cobrar es otro componente del costo. En su explicación, mencionó modalidades en las que el comercio puede evitar determinados cargos si acepta una acreditación que supera los 70 días; esa condición depende del servicio contratado y no constituye una regla general para todas las tarjetas.
Esperar implica que el negocio no dispone inmediatamente del ingreso generado por una venta. Por eso, al comparar alternativas, no solo cuenta el porcentaje de comisión: también importa cuándo podrá utilizar ese dinero para atender sus obligaciones.
Budasoff estimó que, al sumar costos financieros, comisiones y conceptos impositivos vinculados con estas herramientas, la incidencia puede representar entre un 15% y un 20% del precio de venta. Se trata de su evaluación sobre el conjunto de gastos, no de una comisión individual ni de un porcentaje uniforme para todas las operaciones.
Por qué algunos negocios prefieren el efectivo
Según explicó el profesional, cuando el cobro ingresa en una cuenta bancaria o billetera virtual pueden aplicarse recaudaciones o retenciones, dependiendo de la situación fiscal del contribuyente. Esos conceptos deben diferenciarse de las comisiones que cobra el proveedor por procesar el pago.
“El comerciante va a pretender que le paguen en efectivo para que el pago no entre en la cuenta bancaria”, sostuvo Budasoff al describir esa preferencia. Su explicación apuntó a evitar descuentos asociados al movimiento de fondos por esos canales, lo que no equivale a eliminar las obligaciones tributarias de la venta.
El contador también relacionó ese menor costo de cobro con los descuentos ofrecidos al consumidor. “Pagar en efectivo te sale alrededor de un 10% más barato, por lo general”, afirmó, y mencionó ejemplos en farmacias, locales gastronómicos y negocios de ropa, sin plantearlo como un beneficio garantizado en todos los establecimientos.
El planteo sobre impuestos y competencia
Benintende amplió el análisis hacia el sistema tributario. “El sistema tributario argentino es perverso”, expresó, y sostuvo que la entidad mantiene históricamente ese cuestionamiento por la acumulación de distintas formas de imposición.
El presidente del Centro Comercial consideró que existen situaciones de “doble y triple imposición” y vinculó esa carga con las dificultades para competir. Según su posición, las condiciones que afrontan las pymes y los comerciantes argentinos generan diferencias frente a productos provenientes de mercados asiáticos.
Al referirse a los precios de artículos importados vendidos por comercio electrónico, Benintende afirmó que hay una diferencia importante entre lo que paga un negocio argentino y los costos de esos productos. Su planteo se sumó al análisis de los medios de pago, centrado en cuánto cuesta concretar una venta y disponer del dinero cobrado.



























