Con una propuesta que combina economía familiar, moda circular y solidaridad, la Fundación Arco Iris de Paraná volvió a poner en marcha sus tradicionales ferias americanas, una iniciativa que permite recaudar fondos para sostener la asistencia que la entidad brinda a niños y adolescentes en tratamiento oncológico y a sus familias. Se realizan todos los jueves y sábados de 16 a 19.30 en Hipólito Yrigoyen 41, entre 25 de Mayo y Urquiza, en Paraná, a pocos metros de la Facultad de Ciencias Económicas y de la llamada Plaza de los Bomberos.

La presidenta de Arco Iris, Mirta Sotier, explicó que la feria funciona gracias a las donaciones que reciben de la comunidad y se ha convertido en una herramienta fundamental para responder rápidamente a las necesidades que surgen tanto en el servicio de Hematooncología del Hospital Materno Infantil San Roque como en el acompañamiento cotidiano de las familias. “Recibimos ropa, calzado, juguetes, muebles y distintos elementos usados que ponemos a la venta a precios muy accesibles. Gracias a esa recaudación podemos cubrir necesidades que aparecen de manera inmediata”, señaló.

Entre las acciones concretadas recientemente, mencionó la compra de una heladera para la sala de Oncología tras la rotura de la anterior, la próxima entrega de una cocina nueva, la instalación de un sistema de filtrado de agua y la gestión de una impresora destinada al área de internación.

Una ayuda para todos
La feria no sólo representa una fuente de financiamiento para la fundación. También constituye una alternativa para muchas familias que atraviesan un contexto económico complejo y buscan prendas de calidad a precios accesibles. “Ahora se habla mucho de moda circular y realmente es un círculo solidario. La gente nos ayuda con sus donaciones, nosotros ayudamos a quienes necesitan comprar ropa a bajo costo y, a su vez, esos recursos vuelven a transformarse en ayuda para los chicos y sus familias”, expresó Sotier.

Las prendas son cuidadosamente seleccionadas por los voluntarios antes de salir a la venta. Según explicó, es posible encontrar desde pantalones, calzas y joggings hasta abrigos, camperas, camisas y sweaters, con valores considerablemente inferiores a los del mercado.

La iniciativa ha logrado fidelizar a numerosos vecinos de Paraná, que regresan periódicamente no sólo para realizar compras sino también para acercar nuevas donaciones. “Muchas personas vuelven con una bolsita para donar y después recorren la feria para ver qué pueden llevarse. Se genera un ambiente muy lindo y una relación de confianza con quienes nos visitan”, contó.

Desde la entidad invitan a la comunidad tanto a acercarse para realizar compras como para colaborar con donaciones de ropa, calzado, juguetes y otros elementos en buen estado.

Un hogar lejos de casa
Detrás de cada prenda vendida existe un objetivo mucho más profundo. Desde hace casi dos décadas, Fundación Arco Iris acompaña a niños con cáncer y a sus familias durante el tratamiento, brindando contención material y emocional.

Uno de los proyectos más importantes concretados en los últimos años fue la creación de la Casita Milton. Ubicada en la esquina de Echagüe e Yrigoyen, es una residencia para alojar gratuitamente a niños y sus padres que llegan desde otras ciudades y deben quedarse en Paraná por cuestiones médicas. “Es un sueño que llevó muchos años y que finalmente pudimos cumplir. Cuando nos informan que una familia necesita hospedaje, la recibimos y tratamos de que encuentre allí un hogar lejos de su casa”, explicó Sotier.

El inmueble, que tiene 34 metros cuadrados, está distribuido en varias plantas. Tiene un subsuelo que es destinado a la cocina comedor, que está a nivel de la calle; un dormitorio con un baño, para los nenes cuyo hogar está lejos, en otra localidad, y que tienen que quedar internados pero pueden hacer hospital de día. Además hay otra habitación para otro niño o a alguna familia.

Además del alojamiento, la Fundación provee alimentos no perecederos, elementos de higiene, ropa de cama y todo lo necesario para que la estadía sea lo más confortable posible en un momento especialmente difícil.

Donar sangre salva vidas
La entrevista también permitió visibilizar otra de las preocupaciones permanentes de la institución: la necesidad de contar con donantes voluntarios de sangre. Sotier advirtió que en los últimos años disminuyó la cantidad de personas que se acercan a donar, una situación que genera incertidumbre en muchas familias cuyos hijos requieren transfusiones frecuentes, especialmente de plaquetas. “La sangre no se fabrica. Sólo puede obtenerse gracias a la generosidad de una persona que decide donar”, remarcó.

Las donaciones pueden realizarse de lunes a viernes, de 7 a 11 de la mañana, en el Servicio de Hemoterapia del Hospital San Roque. Los requisitos son simples: tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos, gozar de buena salud y concurrir sin ayuno, habiendo ingerido líquidos y alimentos livianos. Los voluntarios deben asistir con su documento de identidad. Además, quienes tienen entre 18 y 40 años pueden inscribirse como potenciales donantes de médula ósea.

Labor incansable
La Fundación Arco Iris lleva 19 años desarrollando una tarea silenciosa pero fundamental en la provincia. A lo largo de ese tiempo, decenas de voluntarios han colaborado para sostener proyectos, recaudar fondos y acompañar a familias que atraviesan una de las situaciones más difíciles que puede enfrentar una persona. “Seguimos porque hay muchas familias que necesitan que uno esté al lado para tender una mano”, resumió Sotier.

La feria solidaria que volvió a abrir sus puertas es hoy una de las expresiones más visibles de ese trabajo cotidiano: un espacio donde una donación se transforma en ayuda concreta, donde una compra se convierte en acompañamiento y donde la solidaridad encuentra nuevas formas de circular.

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