El cambio de conducción quedó instrumentado mediante el Decreto N° 2845 del Poder Ejecutivo provincial, con vigencia desde el 31 de agosto de 2026, se indicó de manera escueta en el portal oficial del gobierno entrerriano. La designación no constituye, según el marco oficial citado, un movimiento aislado, sino que se inscribe en un proceso de reorganización integral de la Dirección de Defensa Civil, dependiente del Ministerio de Seguridad y Justicia.
Víctor Alfonso Chanenko es un experimentado oficial de la Policía Federal. Como antecedente inmediato, en el 2023 fue coordinador de las Fuerzas Federales que brindaron servicios en Rosario, en reemplazo del comandante Oscar Alfredo Mario, quien a principios de marzo de ese año había reemplazado a su vez al comandante Ricardo Castillo, luego del tiroteo en el supermercado de la familia Roccuzzo.
Previamente, Chanenko se había desempeñado como director de la Agencia Regional Santa Fe Rosario de la Policía Federal.
También fue Jefe del Departamento Cibercrimen, que investiga -entre otros ilícitos sensibles- las redes como la pornografía infantil, el ciberacoso y la corrupción de menores, como también los fraudes al e- commerce, y el resto de los delitos de alta tecnología. En 2024, con el cargo de comisario mayor, Chanenko, fue el representante de la Policía Federal de la Región del Nea con sede en Corrientes.
Y a nivel local fue jefe de la Policía Federal delegación Paraná, donde ejerció un rol preponderante en la investigación que derivó en la causa por narcotráfico que se llevó adelante en el Tribunal Oral Criminal Federal y que embargó a la gestión del entonces intendente Sergio Varisco (hoy fallecido). Es decir, a Defensa Civil llega una persona experimentada en la gestión y en la conducción, cualidades no menores para los tiempos que se avecinan.
La particularidad del recambio está dada por el contexto en el que se produce. La provincia se encuentra bajo un Estado de Emergencia Hídrica declarado para todo su territorio durante un período de 180 días, a partir de la publicación del decreto correspondiente. La medida fue adoptada ante un escenario hidrometeorológico considerado extraordinario y asociado a una elevada probabilidad de intensificación y persistencia del fenómeno de El Niño.
De este modo, la llegada de Chanenko se produce cuando la Defensa Civil provincial no solo debe sostener sus funciones habituales, sino también garantizar una estructura operativa permanente frente a un escenario que las autoridades describen como potencialmente capaz de generar crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, precipitaciones intensas, anegamientos, saturación de suelos y alteraciones en los sistemas de drenaje y escurrimiento.
Un cambio de conducción en un momento crítico
La salida de Oscar Díaz Bertozzi había sido conocida el 27 de agosto, el mismo día en que el Gobierno provincial formalizó la declaración de emergencia hídrica. Al ser consultado sobre los motivos de la decisión de renunciar al cargo, Díaz Bertozzi respondió de manera breve: “Solo discrepancias”.
La expresión no estuvo acompañada por mayores precisiones acerca del origen, alcance o contenido de esas diferencias. Pero, es lo suficientemente elocuente para establecer que existieron discrepancias, aunque no permite determinar cuáles fueron las cuestiones concretas que derivaron en la salida del funcionario.
El dato adquiere relevancia por el momento en que ocurrió la renuncia. La Dirección de Defensa Civil se encontraba entonces en el centro de una estrategia provincial que había comenzado a reforzar los mecanismos de coordinación ante el escenario climático previsto.
El 20 de agosto, apenas una semana antes de la renuncia, el gobernador Rogelio Frigerio había encabezado en Plaza Mansilla la puesta en funciones del Centro de Comando y Gestión para el fenómeno de El Niño. La herramienta fue presentada como un mecanismo destinado a centralizar información y coordinar el despliegue de recursos materiales y humanos ante posibles crecidas, inundaciones y tormentas severas.
Cuatro días después, el 24 de agosto, Díaz Bertozzi todavía participaba activamente como director de Defensa Civil en el cuarto encuentro regional destinado a abordar el impacto del fenómeno. En aquella oportunidad, había remarcado la necesidad de “ocuparse de lo que viene” junto a intendentes y organismos nacionales. Pero, tres días más tarde presentó su renuncia.
La secuencia temporal muestra que el cambio de conducción se produce prácticamente sobre la marcha de una estrategia que ya había comenzado a desplegarse. No se trata, por lo tanto, de una transición administrativa en un período de normalidad, sino de un relevo dentro de un organismo cuya continuidad operativa aparece directamente vinculada con la respuesta provincial frente al riesgo hídrico.
La emergencia hídrica como telón de fondo
El Decreto N° 2660/2026 GOB establece el Estado de Emergencia Hídrica en la totalidad del territorio entrerriano durante 180 días corridos. El fundamento central es la existencia de un escenario hidrometeorológico extraordinario asociado al fenómeno de El Niño.
El decreto se apoya en un Informe Técnico de Riesgo Hídrico elaborado por la Dirección General de Hidráulica y Obras Sanitarias, dependiente del Ministerio de Planeamiento e Infraestructura, además de considerar la situación hidrometeorológica prevista para los meses siguientes.
La decisión oficial parte de una premisa que resulta central para comprender el alcance de la emergencia: el Estado provincial no esperará que ocurra un desastre para intervenir.
Por el contrario, el decreto sostiene que la información técnica y científica disponible permite identificar un riesgo extraordinario con suficiente grado de probabilidad como para justificar medidas anticipadas. La emergencia, en este sentido, no implica afirmar que necesariamente ocurrirá un determinado evento hídrico ni permite establecer de antemano cuál será su intensidad o extensión.
Lo que se reconoce es la existencia de un escenario de riesgo que requiere actuar antes de que las eventuales consecuencias vuelvan tardías o insuficientes las medidas de prevención. Esa lógica preventiva atraviesa todo el decreto y constituye también el marco dentro del cual debe funcionar la Defensa Civil durante los próximos meses.
Una provincia particularmente expuesta
Entre Ríos presenta -de acuerdo con los fundamentos del Decreto N° 2660/2026 GOB-, características territoriales que incrementan su exposición frente a los fenómenos hídricos.
La provincia posee costas sobre los ríos Paraná y Uruguay, una extensa red hidrográfica, numerosas cuencas interiores, humedales, planicies aluviales y una amplia red de cursos de agua secundarios y terciarios.
Esta configuración genera múltiples mecanismos capaces de producir inundaciones y, especialmente, la posibilidad de que diferentes fenómenos se presenten de manera simultánea. El riesgo, por lo tanto, no se limita a la eventual crecida de los grandes ríos. El escenario planteado por el Gobierno provincial incluye también lluvias locales intensas, anegamientos, saturación de los suelos y problemas en los sistemas de drenaje y escurrimiento.
La combinación de esos factores puede multiplicar las dificultades para las comunidades, los municipios y los organismos encargados de la respuesta. A ello se suma un elemento histórico. Los antecedentes relevados por los organismos técnicos provinciales -según los fundamentos del decreto-, muestran una exposición recurrente de Entre Ríos a eventos hidrometeorológicos de gran magnitud, con impactos sobre la población, la infraestructura y los sistemas productivos.
La emergencia actual se sustenta, entonces, tanto en las proyecciones climáticas como en las características estructurales del territorio y en los antecedentes de episodios anteriores.
La prevención como eje de la respuesta
Uno de los aspectos más relevantes del decreto es la amplitud de los bienes y sistemas que identifica como especialmente expuestos. La lista incluye rutas y caminos provinciales, puentes, alcantarillas, terraplenes, defensas costeras, estaciones de bombeo, sistemas de drenaje, desagües y sistemas de provisión de agua potable.
El impacto potencial de una contingencia hídrica, según el razonamiento oficial, no se limita al daño material inmediato. La afectación de esa infraestructura puede comprometer la continuidad de servicios esenciales y provocar consecuencias económicas y sociales que excedan ampliamente el costo inicial de reparación.
La emergencia adquiere así una dimensión transversal. Una inundación o una tormenta severa puede afectar simultáneamente la movilidad, el abastecimiento, el drenaje urbano, la provisión de agua y las comunicaciones territoriales, además de generar consecuencias sobre las actividades productivas.
Por esa razón, la respuesta no queda circunscripta a Defensa Civil. El decreto involucra a los distintos ministerios y organismos de la Administración Pública Provincial dentro de sus respectivas competencias y convoca también a los gobiernos locales a adoptar medidas coordinadas con la Provincia.
El decreto establece una extensa serie de acciones preventivas que deben ser contempladas durante el período de emergencia. Entre ellas aparecen la reparación, refuerzo, limpieza y protección de defensas; la adecuación de los sistemas de drenaje; la limpieza de alcantarillas, canales y cunetas; la remoción de obstrucciones; la reparación y refuerzo de terraplenes; la protección de márgenes erosionadas; la puesta en condiciones de estaciones de bombeo; la estabilización de caminos y la disponibilidad anticipada de insumos, equipamiento y maquinaria.
La enumeración revela una concepción de la emergencia basada en la preparación previa. El objetivo es reducir las condiciones de vulnerabilidad antes de que se produzcan los episodios críticos y, simultáneamente, disponer de los recursos necesarios para responder con rapidez si estos finalmente ocurren.
En ese esquema, Defensa Civil adquiere una función particularmente sensible: garantizar la coordinación operativa de una respuesta que necesariamente involucra a múltiples organismos y niveles de gobierno.
Por eso, el Decreto N° 2660/2026 GOB señala expresamente que el funcionamiento de la Dirección de Defensa Civil debe garantizarse de manera continua e ininterrumpida durante la emergencia hídrica.
Renunció el director de Defensa Civil de Entre Ríos, horas después de declararse la emergencia hídrica
Un nuevo director para una estructura que debe funcionar sin interrupciones
La designación de Víctor Alfonso Chanenko se produce precisamente bajo esa exigencia de continuidad. El Decreto N° 2845, con vigencia desde el 31 de agosto, formalizó su incorporación al frente de Defensa Civil luego de la renuncia de Díaz Bertozzi.
La transición se desarrolla dentro de un proceso que el Gobierno provincial define como una reorganización integral de la Dirección. El cambio de nombre al frente del organismo aparece, de esta manera, acompañado por la necesidad de garantizar una estructura capaz de sostener la planificación y la respuesta frente al escenario hídrico previsto.
La cuestión central no pasa únicamente por quién ocupa el cargo, sino por la capacidad de la estructura para mantener la coordinación durante un período en el que las autoridades anticipan riesgos diversos y potencialmente simultáneos.
La propia declaración de emergencia plantea que la planificación debe abarcar tanto la prevención como la respuesta. Eso exige disponibilidad de recursos, coordinación institucional, circulación de información y capacidad para actuar con rapidez ante contingencias que pueden desarrollarse de manera diferente según la zona afectada.
El recambio en Defensa Civil también debe leerse junto con la puesta en funcionamiento del Centro de Comando y Gestión para el fenómeno de El Niño.
La iniciativa, encabezada por el gobernador Rogelio Frigerio el 20 de agosto en Plaza Mansilla, fue concebida como una herramienta para centralizar información y coordinar el despliegue de recursos materiales y humanos.
En términos operativos, esa centralización adquiere especial importancia frente a un escenario que el decreto describe como complejo por la posibilidad de múltiples eventos simultáneos.
La existencia de una estructura de comando y gestión apunta, precisamente, a articular esa diversidad de situaciones. Mientras que el cambio de conducción en Defensa Civil ocurre, por lo tanto, en paralelo con el fortalecimiento de los mecanismos de coordinación que la Provincia había comenzado a implementar ante el escenario climático previsto.
La emergencia habilita herramientas excepcionales, pero no elimina los controles
Otro aspecto significativo del decreto es que la declaración de emergencia no aparece planteada como una habilitación general e indiscriminada para actuar al margen de los procedimientos administrativos.
El texto establece expresamente que la emergencia no constituye por sí misma una fuente autónoma de potestades para apartarse de los procedimientos ordinarios de contratación ni habilita, de manera general, la contratación directa de bienes, servicios u obras.
Cuando corresponda utilizar procedimientos excepcionales, deberán cumplirse las condiciones establecidas por la normativa provincial y acreditarse en cada expediente las razones que justifican la contratación, su vinculación directa con la situación de emergencia y la autorización del ministro correspondiente.
El decreto también autoriza a las jurisdicciones y entidades involucradas a realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias para atender los gastos derivados de las acciones previstas.
De esta manera, la emergencia configura un marco de actuación especial para acelerar las medidas necesarias, pero mantiene exigencias administrativas y documentales específicas.
El Estado de Emergencia Hídrica fue establecido por 180 días corridos a partir de la publicación del decreto en el Boletín Oficial. Ese plazo define una ventana temporal extensa para la planificación y ejecución de medidas preventivas, además de la eventual atención de contingencias.
El objetivo declarado no es solamente responder ante daños ya producidos. El Gobierno provincial plantea una estrategia que incluye obras, reparaciones, acondicionamiento de infraestructura, adquisición y disponibilidad anticipada de recursos y coordinación entre organismos. El período de emergencia, por lo tanto, debe ser entendido como una etapa de preparación y gestión del riesgo, además de respuesta.
La dimensión territorial del riesgo obliga además a una coordinación que excede al Gobierno provincial. El decreto invita a los gobiernos locales a adoptar medidas dentro de sus respectivas jurisdicciones y competencias, en coordinación con la Provincia.
Esto resulta especialmente relevante porque buena parte de las consecuencias de un evento hídrico se manifiestan localmente: calles anegadas, drenajes insuficientes, alcantarillas obstruidas, caminos afectados, evacuaciones o interrupciones de servicios.
Al mismo tiempo, los grandes cursos de agua y las rutas, puentes, defensas y demás infraestructuras estratégicas requieren una mirada de escala provincial.
La respuesta, por lo tanto, se plantea como un sistema en el que deben articularse diferentes niveles de gobierno. En ese entramado, Defensa Civil ocupa una posición central como organismo operativo dentro del Ministerio de Seguridad y Justicia.
Por eso, la salida de Díaz Bertozzi y la llegada de Chanenko forman parte de una misma secuencia institucional que transcurre en un escenario excepcional.
Es oportuno seguir la línea del tiempo:
-El 20 de agosto se puso en funciones el Centro de Comando y Gestión para el fenómeno de El Niño.
-El 24 de agosto, Díaz Bertozzi participó del cuarto encuentro regional para abordar el impacto del fenómeno y habló de la necesidad de ocuparse de lo que viene.
-El 27 de agosto Díaz Bertozzi presentó su renuncia y señaló únicamente la existencia de “discrepancias”.
-Ese mismo día quedó formalizada la emergencia hídrica provincial por 180 días.
-Finalmente, el 31 de agosto comenzó formalmente la gestión de Víctor Alfonso Chanenko al frente de Defensa Civil.
-Y hoy 2 de septiembre se hizo pública su designación.
El desafío que enfrenta la nueva conducción de Defensa Civil no puede separarse del marco establecido por la emergencia. La cuestión inmediata será garantizar la continuidad operativa de una Dirección que, por definición, debe encontrarse preparada para responder ante situaciones que pueden desarrollarse con rapidez y afectar simultáneamente distintas regiones de la provincia. La emergencia hídrica coloca así a la Defensa Civil dentro de una estrategia más extensa de gestión del riesgo.
La designación de Chanenko representa el cambio formal de autoridad al frente del organismo. La verdadera dimensión del recambio, sin embargo, estará determinada por la capacidad de la estructura para sostener esa continuidad y transformar las previsiones técnicas en acciones concretas antes de que las contingencias puedan convertir el riesgo en daño. En ese sentido, el escenario planteado por la propia Provincia establece una premisa clara: la emergencia comienza antes de la inundación.
Hay que tener en cuenta que la declaración oficial no afirma que necesariamente habrá un desastre, pero sí reconoce que existen condiciones suficientes para justificar una preparación extraordinaria. Por eso, la etapa que se abre con la llegada de Víctor Alfonso Chanenko estará marcada por una exigencia central: que Defensa Civil permanezca operativa, coordinada y preparada durante un período en el que el agua, las precipitaciones y las condiciones hidrometeorológicas ocuparán un lugar prioritario en la agenda provincial. El recambio de autoridades, entonces, no ocurre al margen de la emergencia. Ocurre dentro de ella.

























