La Vía Navegable Troncal del río Paraná inició formalmente este jueves una nueva etapa en su historia logística y comercial con el traspaso operativo tras completarse el proceso licitatorio impulsado por el Gobierno nacional. El consorcio Vía Navegable Argentina S.A. conformado por Jan de Nul y Servimagnus, tomó el control definitivo del corredor fluvial más importante del país.
El comienzo de la nueva concesión tiene un beneficio concreto para los usuarios de la vía, principalmente los exportadores: la tarifa de peaje se reducirá un 13,5%, al pasar de 4,30 dólares por tonelada de registro neto (TRN) a US$ 3,80.
La baja podría generar un ahorro logístico en el sistema de entre 375 y 456 millones de dólares por año para el sector agroexportador.
Al respecto, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, se pronunció formalmente este jueves para celebrar el inicio de las operaciones en el terreno. El funcionario expresó en redes sociales “La Vía Navegable Troncal inicia una etapa con gestión privada, obras estratégicas y una baja en el peaje, que pasa de US$4,30 a US$3,80“.
A su vez, la máxima autoridad económica brindó precisiones sobre el alcance geográfico de los trabajos que se ejecutarán en los cursos fluviales, poniendo especial énfasis en el territorio entrerriano. Aseguró que “la nueva concesión contempla la profundización de los ríos De la Plata y Paraná y la ampliación de la vía navegable en Entre Ríos, con la apertura y mantenimiento del Paraná Guazú, Paraná Bravo y Pasaje Talavera“.
Estas obras diversifican los canales de navegación y potencian el desarrollo de las terminales de la provincia. El impacto más relevante es que Entre Ríos podría sacar exportaciones desde su territorio en buques Panamax con capacidad para hasta 40.000 toneladas y navegación transatlántica.
Con el dragado del río Paraná Bravo y Paraná Guazú a 34 pies de profundidad (equivalente a 10,3 metros), los buques ingresarían hasta el puerto de Ibicuy.
Las cargas arribarían hasta ese puerto procedentes desde el resto de Entre Ríos, las otras provincias de la Mesopotamia (Corrientes y Misiones) e incluso desde Brasil, sin necesidad de cruzar a Santa Fe para embarcarse en Rosario.
Además del dragado y la ampliación de las trazas, el proyecto prevé una fuerte inversión en seguridad, monitoreo y control de la navegación a lo largo de toda la cuenca. Caputo subrayó que se incorporará “tecnología de última generación, con cámaras, radares y sistemas digitales para una navegación más segura y eficiente“.
El impacto definitivo de este histórico traspaso apunta a consolidar un nuevo piso de desarrollo y previsibilidad para todas las economías regionales del país. El ministro de Economía concluyó sus declaraciones oficiales afirmando que el nuevo modelo se traducirá en “menores costos logísticos, más infraestructura y mayor competitividad para la producción argentina“.
La sociedad Vía Navegable Argentina estará a cargo de la Hidrovía por los próximos 25 años y podría llegar a destinar inversiones por unos 10.000 millones de dólares en ese plazo para modernizar la vía fluvial.
La privatización de la Vía Navegable Troncal pone fin a la etapa de gestión estatal directa de la infraestructura y da paso a un esquema de inversión privada, mientras el Estado conservará funciones de control y supervisión.


























